Érase una vez un país situado en el Occidente del Viejo Contiente. Un lugar donde, en los últimos 150 años, se produjeron situaciones muy penosas y lamentables.
Érase un país donde hace más de 70 años se produjo una Guerra Civil que sólo condujo a un baño de sangre,donde hermanos se mataron entre sí y que terminó en una dictadura que perduraría durante casi 4 décadas. Y más de 70 años después, los descendientes de esos hermanos seguían jugando a reabrir las heridas y a provocar una nueva contienda. En aquella Guerra Civil, los dos bandos produjeron masacres, pese a que uno de los bandos lo niegue. Se fusiló a gente de las dos partes, aunque en el presente de ese país sólo se quería hablar de unos pocos, pero no se hablaba de las Checas, ni de la matanza de 5.000 personas en un pueblo muy famoso de la Capital.
Érase un país que siglos atrás se había convertido en un imperio y su lema rezaba: "EL SOL NO SE PONE EN NUESTRO IMPERIO". Un país que había sido capaz de llegar al Nuevo Mundo; un país que perdió su última colonia por errores, pero que luchó como valiente y aguerrido, con una flota al mando de Pascual Cervera que, pese a saber que perdería, salió a combatir con los norteamericanos; Un país que tuvo a Los Tercios de Flandes... Pero un buen día, hubo un par de señores, de cuyo nombre no merece la pena acordarse, que se inventaron una historia de unos pueblos milenarios sometidos a la bota española y que han dado pie a la mayor falacia de ese país, pero que tarde o temprano terminarán por desmembrarlo con su nacionalismo hambriento. Eran unos señores muy majos. Tan majos como lo siguiente:
-El "huno" tuvo historias maravillosas como la del "Cabo Quilates" y, tras entregar su milenario pueblo sin pegar ni un solo tiro, como buen cobarde, se exilió al otro lado del Océano, a una ciudad que llaman NY, aunque viajó mucho, ya que no tenía que combatir contra el pueblo opresor del suyo; en el exilio, se dedicó a delatar a países que buscaban su indepencia, mientras pedía por el Mundo la independencia de su pueblo, que no ha existido en la puta vida. Por cierto, las gracias de este pueblo milenario le costaron al país de Érase la pérdida de unas maravillosas islas en el Atlántico allá por finales de 1700.
-El "hotro", al menos tuvo la dignidad de quedarse y murió fusilado por el caudillo de las cuatro décadas. Pero cuentan los Historiadores que este señor tan majete fusiló en 4 años a más gente que el Dictador de Érase en 40.
El caso es que estos señores inventaron una historia que permanece viva y que, antes o después, traerá graves consecuencias para el país de Érase.
Érase un país que, tras la muerte del dictador pasó por un proceso llamado "La Transición". Después de 4 décadas de dictadura se llegaba a la democracia. Pero se firmó una Constitución que dejaba algunas "rendijas" por las cuales, los creyentes de la historia de los señores anteriormente citados, se pudieron colar y comenzar a demoler y expoliar el país de Érase, un país al que odiaban, pero al que les encantaba robar su dinero a mano armada. La Transición dio otras muchas cosas, entre ellas la Ley de Amnistía, por la cual prescribían todos los delitos cometidos hasta los años 70.
Érase un pais en el que, al llegar la democracia, los nuevos políticos se volvieron locos y fueron los protagonistas de aventuras alucinantes. Para empezar, se volvieron unos corruptos y llevaron al país a una tasa del 24% de paro, mientras se enriquecían ellos; también aparecían casos como FILESA, IBERCORP y los famosos GAL (se podría estar de acuerdo con ellos, pero es terrorismo de Estado y los pillaron). En estas circunstancias aparecieron personas del pelaje de un juez que, dependiendo de la situación, se convertía en protector o azote del Gobierno de Érase. La trama es muy larga, pero todo esto llevó a que los políticos se fabricaran una situación de privilegios que da escalofríos acordarse. Se consiguió un bipartidismo donde se alternaban, jugaban a pelearse, pero al final se repartían el pastel, mientran condenabanan al pueblo a la miseria. Ya no había "pan y circo"; había "pan, la princesa del pueblo y fútbol".
Érase un país que, tras la llegada de la democracia, vio como el Poder Judicial no era independiente de los demás poderes, en concreto del Ejecutivo. Un político llego a afirmar: "Montesquieu ha muerto". De esta manera, se vieron casos increíbles como "MATSA". O casos como las huelgas salvajes del metro de la Capital de Érase: durante dos días no funcionó y se quedaron secuestradas 2 millones de personas; y la huelga de los controladores aéreos que dejaron en tierra a 600.000 pasajeros. Pero había un Fiscal General del Estado que pedía cárcel para los controladores y el archivo de la causa contra los trabajadores de metro. Era otro tipo muy majete cuya idea de la Justicia dependía del signo político de los acusados.
Érase un pais donde se nombró Hijo Predilecto de una ciudad al responsable de la matanza anteriormente citada en un famoso pueblo de la Capital. ¡¡Y con el apoyo de los principales partidos!!
Érase un país donde se rebajaban las condenas a los narcotraficantes y los menores podían asesinar impunemente, asaltar comisarías en protesta por no poder beber en la calle, abortar sin el consentimiento de los padres aunque no podían votar en las Elecciones; pero si se bebía y se conducía o se excedía la velocidad permitida, en muchos casos se iba a prisión sin solución. Todas estas aberraciones se debían, en parte, a un ministro de Justicia que, aunque era retrasado mental y hablaba de la comida sana pese a ser un gordinflón, era muy majete.
Érase un país donde un pocentaje altísimo de la población activa no llegaba a ganar 1000 euros; muchos de ellos tenían personas dependientes a su cargo y les engañaban con la Ley de la Dependencia; en el presente se contaba con más del 20% de parados; a los parados de larga duración se les retiró la subvención, condenándoseles al hambre; se recortaron las pensiones y los sueldos de los pensionistas y funcionarios. Pero los políticos se llevaban en dinero a manos llenas; con estar 7 años en el cargo conseguían la pensión máxima mientras que los demás ciudadanos debían trabajar 35; consiguieron crear una Administración enorme para colocar a los amiguetes y vaciaron los bolsillos de los habitantes de Érase, a la vez que consiguieron convertir a estos últimos en analfabetos funcionales. A esta situación, los politicastros caraduras y odiosos, la llamaban "Estado de Bienestar"
Y como esto no tiene mucha pinta de cambiar... colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Los políticos fueron felices y comieron perdices mientras que los ciudadanos de Érase tuvieron que comer en los comedores sociales y en los contenedores. Eso sí, con fútbol y noticias del corazón.
Fdo: Antonio Laserna.
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